Movimiento Asambleario en la UAM

Las políticas de recorte en educación, el freno a la investigación, las trabas a las becas, las reformas elitizadoras y mercantilizadoras, los despidos, el paro…todos estos ataques a nuestras condiciones de vida y a nuestras perspectivas de futuro, dirigidas por los sucesivos gobiernos al servicio de los grandes capitales, crean las condiciones para que un conflicto estalle y los afectados se organicen y le planten cara.

Algo así sucede en tu universidad, la UAM. Desde hace años que esta situación de deterioro de la vida universitaria se viene dando, y fruto de este conflicto abierto surgen las asambleas, el espacio natural de los afectados para emprender una lucha. La asamblea es un espacio abierto y participativo, entre iguales, que a través de las aportaciones individuales y el debate se toman decisiones por consenso con las cuales creamos un discurso propio, unas posiciones ante los distintos problemas que nos rodean y una acción con la cual tratamos de llegar a nuestras metas.

El Movimiento Asambleario en la UAM está formado por las distintas Asambleas de Facultad, las cuales se encargan de la difusión en sus respectivas facultades y de reunirse periodicamente para realizar las tareas típicas de las asambleas de facultad; preparar acciones, manifestaciones, actos de protesta, foros de debate o actos informativos de toda índole. Las Asambleas de Facultad se coordinan entre ellas también de manera periódica, para tomar acuerdos conjuntos, apoyarse unas a otras y gestionar las distintas propuestas y actividades de las Asambleas de Facultad. A su vez están coordinadas con los profesores, los investigadores y los becarios, formando así un movimiento integral en defensa de nuestras condiciones de vida. Pero la organización y la acción no terminan en Cantoblanco, se extiende a todo Madrid a través de la red de asambleas universitarias Tomalafacultad.

Los dos últimos cursos la actividad de las asambleas ha sido frenética, con actos todos los meses. El acto de boikot al inicio del curso académico, las acampadas en la UAM, el acto de inauguración propio, los foros de debate, las manifestaciones y las huelgas. Todo con un objetivo claro, la defensa de una universidad gratuita y universal,

Incluso llegó a okuparse la antigua librería de la UAM, entre filo y letras y profesorado, para crear un Espacio Social, llamado Kairós, que durante los últimos meses de curso albergó todo tipo de iniciativas, grupos de consumo ecológicos, grupos de lectura y de estudio o charlas y jornadas culturales de todo tipo.

Este año el Movimiento Asambleario continúa, todos podemos y debemos participar en las asambleas, a fin de crear un movimiento amplio y fuerte capaz de conseguir victorias y frenar las políticas lesivas para el estudiantado. Si quieres participar puedes ponerte en contacto con nosotros a través de nuestro e-mail, también a través del correo de la coordinadora de asambleas asambleauam.csic@gmail.com, o estando atento a los carteles en los tablones informativos de cada facultad.

¡Asambleas en pie de guerra!

Uno de los últimos actos organizados por el Movimiento Asambleario, fueron las “Mesas de debate transversal: “Comparte el camino” ”, organizadas en Kairós. En ellas participaron estudiantes, profesores, investigadores y becarios. Juntos y gracias a toda la experiencia acumulada durante el último curso de lucha se realizaron varias ponencias y debates de los cuales salió adelante una tabla reivindicativa, la cual sintetiza gran parte de los problemas inmediatos de la universidad.

  1. Recuperación de ayudas sociales PDI/PAS (habría que listar los recortes en las ayudas, Sección CGT hace un resumen).

  2. Retirada del RD de subidas de tasas: Vuelta a precios de 2010 o Universidad Gratuita

  3. No a la bajada de sueldos de profes en la UAM (se les ha retirado un complemento de la Comunidad de Madrid)

  4. No a la normativa de baja ocupación que supone la retirada de optativas.

  5. Acabar con la situación de explotación y el fraude de contratación en la figura del profesor asociado.

  6. Acabar con la contratación de becarios en lugar de trabajadores: Contratos con derechos.

  7. No a la reforma de la LOU: La gestión de la universidad en manos de la comunidad universitaria, no de las empresas y los políticos.

  8. Garantizar mediante becas el acceso a todo estudiante que no pueda acceder por motivos económicos.

  9. Recuperación de la financiación a las universidades a presupuestos de 2010

  10. Obligación de publicar presupuestos y contabilidad detallada de las universidades públicas

  11. No a la privatización de los servicios universitarios (como el de deportes o el de idiomas).

  12. No a la asistencia obligatoria.

  13. Retirada de la normativa de permanencia.

  14. Retirada del reglamente disciplinario fascista.

Se acuerda que las reivindicaciones-fuerza deben ser: No a la subida de tasas (sin estudiantes no hay universidad, lo que afecta también a trabajadores, investigadores, profesores…) y la universidad de excelencia que queremos (en positivo).

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Frente al ciclo de charlas promilitaristas organizadas por el IADE

Desde el 30 de Septiembre y hasta la primera semana de Noviembre, el IADE (Instituto universitario dependiente del Vicerrectorado de Investigación de la UAM) ha organizado un ciclo de conferencias financiado por el Ministerio de Defensa, y destinado a justificar el papel del ejército y, más en concreto, de la investigación militar ante la población universitaria.

La UAM, como entidad colaboradora, está incumpliendo sus propios estatutos que determinan en el Título Cuarto, Del estudio y la investigación en la Universidad, Art. 53,De la función docente, que “La enseñanza en la Universidad Autónoma de Madrid, tanto en su modalidad presencial como no presencial, tiene como finalidad la formación integral de la persona, tanto social como individualmente, así como su preparación para el ejercicio de actividades profesionales a través de la creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, del arte, de la técnica y de la cultura. Estas actividades estarán siempre orientadas hacia la libertad, la justicia, la paz, la responsabilidad social, el respeto a la diversidad, la solidaridad y amistad entre los pueblos y el respeto por el medio ambiente.

Lo grave, sin embargo, no se limita a este incumplimiento de normativa interna, sino el hecho de que una institución que debería promover el aprendizaje crítico colabore en la difusión de los valores de violencia, sumisión y obediencia ciega que representa el ejército. Lo inaceptable es que la Universidad colabore en el proceso de lavado de cara del ejército y se comporte como un foro más donde lo militar puede mostrar su perfil amable (pura propaganda) mientras oculta su verdadera cara.

Una prueba de la efectividad de esta campaña es que de la situación de hace tan solo unos años, a finales de los 90, cuando el rechazo al ejército era manifiesto y con un número de objetores de conciencia que rondaba el 93%, pasamos a la situación actual en la que el ejército se sitúa como la institución mejor valorada de todas las del Estado, según un sondeo del CIS en 2008. Esta diferencia no viene motivada por un cambio en la función del ejército, que sigue siendo la lucha con otras potencias por el control de los recursos mundiales, ni por una disminución de la actividad armada de este, dado que en la actualidad se ha podido destinar a operaciones en el exterior casi 8000 militares suprimiendo el tope de 3000, que existía hasta 2008. El cambio se explica por una labor de propaganda en la que las guerras pasan a ser intervenciones humanitarias (Afganistán) y que consigue crear entre los ciudadanos la imagen de unas fuerzas armadas modernas y progresistas, feministas y humanitarias. Ahora pretenden convertir a la Universidad en un altavoz más de esta farsa.

Pero hay más ¿Qué intereses pueden existir entre el profesorado implicado y sus departamentos para fomentar este tipo de relación? Lo cierto es que desde 1999 lleva en vigor un Convenio Marco firmado por la UAM y el Ministerio de Defensa que permite actividades de este tipo.

Entendemos que las aplicaciones civiles que puedan derivarse de la investigación militar no justifican el desarrollo de nuevo armamento y nuevas medidas de control social. En ningún caso la investigación militar puede suplir a la civil. Consideramos por tanto que el apoyo de la comunidad universitaria debería en todo caso dirigirse hacia la mejora de las condiciones de vida de todos, desde una perspectiva crítica y desde la raíz de los problemas, lo cual es incompatible con la colaboración con la industria de violencia, control y muerte que representa lo militar.